Una amiga me contó que hace unas semanas, mientras cenaban en su casa,
su hijo preguntó cuándo fue eso de lo que hablaban, y cuando le
contestaron que fue antes de que naciese, se puso a llorar tratando de
convencer a los demás de que él había existido siempre. Su mamá
diciéndole que ela había existido antes que él y su mamama antes que
ella no servían. El niño había tenido su primera crisis existencial.
Me parece curiosa la anécdota porque es muy ilustrativa del momento
doloroso de la toma de conciencia de los límites temporales de la propia
existencia. No creo que a todos les pase de la misma manera, y incluso
puedo dudar de que sea lo usual que a alguien le caiga tan de golpe una
revelación de ese tipo, lo usual debe ser asimilar el asunto sin
trámites y solo tomar conciencia de ello cuando alguien cercano, o en su
defecto, la mascota de turno, muera.La aprehensión de la noción del tiempo resulta realmente compleja cuando se parte de es la propia existencia temporal el único momento en el que se va a dar la relación con el mundo, y con ello llega la noción de que el mundo va a segir tal cual más allá de la existencia propia. Las personas más crecidas ya han asumido la cuestión como la condición inexorable de la vida humana, pero para un niño resulta diferente porque el mundo es concebido todavía desde un 'yo' muy fuerte, casi como si el mundo existiese solo por y para sí, como si la existencia de la persona fuese la condición necesaria para la existencia del mundo, y no viceversa.
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