A estas alturas, la mayoría de mis conceptos sobre lo que podría ser irrelevante o innecesario se han ido al traste. Como ejemplo, la distinción entre humano, persona, ser humano o sujeto de derecho. Para ilustrarlo, voy a hablar de Hora de Aventura, y en concreto, de Finn el Humano.
En la Tierra de Ooo, a Finn le dicen humano tal como a Jake le dicen perro, esto es, como mera alusión a su especie, con una simple pretensión denominativa absolutamente neutra en cuanto a moralidad, por usar el ejemplo más machacado. La misma cuestión juega para los hihumanos, pero antes de ver ello vamos a saltar la noción de persona como individuo de especie humana y vamos a tomar el que la etimología le asigna como predecesor, que es el de máscara. El concepto de persona, tal como lo manejamos, pierde sentido en Ooo, asi que si se me ocurre alguna forma de abordarlo, será luego. En cambio, como máscara, es decir, como proyección de lo que esté encubriendo, viene a resultar válido referirse a los habitantes del Dulce Reino como personas, si se quiere estirar aún más el concepto y sobreentender que la dimensión social de la existencia impone máscaras, aún si los dulces habitantes no califiquen nunca como humanos.
En cambio, la expresión "ser humano" generalmente se usa ya sea como eufemismo o como recurso enfático a cuya construcción no se le da mayor énfasis, y es aquí donde considero necesario detenerse. "Ser" puede entenderse en su acepción de "ente", y con ello nos quedamos en la parte de recurso semántico, pero si, en cambio, vemos ese "ser" como verbo, se pone interesante, en tanto que el verbo implica algún tipo de acción. Sin embargo, el verbo ser es único en su clase porque es un verbo sustantivo, esto es, que va a denotar algún tipo de existencia real e independiente en sí misma, y en oposición a otros verbos que puedan por su cuenta indicar algo sobre el sujeto en la oración, es un verbo que, para evitar mayores complicaciones, tiene al costado algo que le preste su contenido. Sin dicho complemento, no es que el verbo quede vano y vacío, al contrario, queda en "ser" la potencialidad de ser todo, porque mientras que el complemento va a delimitarlo, sin él existe en libertad. Por eso cuando recordamos a Hamlet vemos, en una pregunta tan célebre como simple, la inmensidad de su duda. Ser algo implica un compromiso activo con ese algo, un compromiso que carga de sentido el algo que se prentende ser y borra las neutralidades, y no serlo implica solo la negación de ese algo. Por ende, y si bien "humano" puede darse el lujo de ser una cuestión bastante neutra, lo de ser humano requiere necesariamente de cargar lo humano de algún tipo de sentido. Para quienes necesiten referirse a Finn, bastará con llamarlo humano para aludir a su unicidad en cuanto a especie, y resultaría vano referirse a él como "ser humano" porque, a falta del concenso de los humanos sobre lo que ellos implica, para seres de otras especies no tiene mayor relevancia.
Es entre humanos que se ha optado por hablar también del ser humano y no solo del humano, talvez porque intuitivamente es propio de la existencia tratar de hallarle algún sentido, y ese sentido podría estar, tan bien como en cualquier otro lado, en cumplir con alguna suerte, o retazo, qué sé yo, de determinismo biológico que prentenda ligar el sentido de la vida con cumplir con aquello que por "naturaleza" califique como humano. Y casi por antonomasia se le achaca a la naturaleza lo bueno y lo bello, así que al llenar de ese contenido al humano es que se completa aquello con lo que el "ser" debera contener.
Por lo anterior resulta entendible que los actos más encomiables de altruismo sean considerados muy "humanos", a la vez que no resulta paradójico llamar "inhumanos" a actos ejecutados por humanos pero que contradigan ese sentido muy particular. En la Tierra de Ooo, naturalmente, ninguna de estas distinciones tiene alguna trascendencia.

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