jueves, 17 de enero de 2013

Por qué hacer una cometa

Desde hace un buen tiempo que la universidad me da la sensación de aprender un montón de cosas, pero el día en que a mi computadora no se le prendía ninguna luz, me sentí impotente porque ya era muy tarde para llamar al servicio técnico. Lo de la universidad me será útil para la vida intelectual, laboral, académica, lo que quieras, pero en ese momento absolutamente inútil para un problema concreto. Pero claro, oh wow, cómo ha avanzado la tecnología en estos años, es por ello que el conocimiento del no especialista está muy lejos de servirle para arreglar lo que lo rodea. Nos hemos distanciado de lo que usamos diariamente, nos hemos dejado rodear por tantas cosas llenas de complejidad que son inaccesibles, cosas en las que difícilmente alguien ha puesto algún afecto.
El hablar de afectos hace que quien sea suene a pavo romanticón, pero creo firmemente en que crear vínculos con los objetos no es tan dañino como un usuario de BlackBerry te ofrece. Uno de esos teléfonos te absorbe, pero lo puedes reemplazar por uno mejor sin mayores culpas. No hay mayores lazos que los de la conexión con internet que ofrece, la solidez no existe, la relación está marcada por una suerte de dependencia teñida no sé si de nihilismo por lo fácil que resulta desprenderse o de cálculo de costo y beneficio. En cualquiera de los casos, no hay nada que impida tirar el cachivache cuando deje de funcionar.
Una cometa es diferente. Una cometa es la negación absoluta del BlackBerry. Primero porque la cometa está asociada a alguna de las tantas infancias idílicas y medio ficticias en la que los niños correteaban, mientras que el otro es símbolo de la modernidad dura, de un cierto status y de la dinamicidad de la posibilidad de estar conectado y cuasipresente en todo momento y blablabla. La BB es estar y no estar fisgoneando en todo lo que pasa salvo si está suficientemente cerca para verlo a simple vista. Una cometa requiere salir a correr, lo que ahora implica hallar un lugar si cables, y correr requiere primero no terminar respirando como Darth Vader a los diez primeros metros, y es necesario sobre todo fijarse en la cometa en todo momento. Verla volar, hacerla subir, dejarla bailar, solo verla, cuidarla. Y antes de eso, buscar la madera, buscar el papel, armarla. ¿Quién carajo arma algo que se puede comprar armado?
Voy a construir una cometa en algún momento, solo para probar si lo que escribo más arriba es cierto, para ver si te puedes encariñar con un montón de palos e hilos y goma y papel por el mero hecho de haberlos unido en algo sino armonioso y bello, al menos coherente y funcional. Quiero probar que me puedo desprender de lo artificial un rato sin volverme hippie ni zen.

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