Hace unos cuantos días vi Avatar: la leyenda de Aang, y hace un par de días leí los cómics, que son una secuela de la serie. Si quien lee esto no ha visto la serie o no tiene idea de qué va, la recomiendo mucho porque, a pesar de ser una serie para niños, hay muchas otras cosas que pueden verse y disfrutarse desde una perspectiva más crecida. En esta entrada quiero desarrollar algunos de ellos, pero la serie me ha gustado tanto que es posible que luego trabaje desde otros enfoques. Para quienes sí han visto la serie completa y son fans, quiero aclarar que todavía no he pasado del primer capítulo de la leyenda de Korra, y no es que me disguste ni nada, sino por el contrario, la hallo como una buena forma de reimaginar al avatar. La razón por la que aún no termino de verla es que siento que, para poder sentirme cómoda viendo al avatar en un mundo tan diferente al de Aang, necesito primero cerrar los puntos que voy tratar acá para tener una teoría que me sirva para entender ciudad República.
Ahora, volviendo a la leyenda de Aang, he podido ver tanto en la serie como en el comic varios elementos que parecen extrapolados de una serie de críticas de la realidad que se genera con el mundo industrial, encarnado en la Nación del Fuego. Hay muchos puntos al rededor de esto, pero como no quiero extenderme mucho, no voy a explicar el contexto de cada uno de ellos, por lo que esto será más fácil de leer para quienes conozcan la serie.
La Nación del Fuego es una suerte de alegoría de la explosión industrial de Inglaterra en el siglo XIX y su proceso de colonización. Expansión militar, navegantes rondando por el mundo, fábricas y maquinaria pesada. Aunque no hay comerciantes ni corsarios, la cosa queda clara; aunque el discurso que le dan a los niños sobre el porqué de la expansión ("compartir el bienestar de la Nación del Fuego con las otras naciones") suena más bien a la Alianza por el Progreso de Kennedy.
En un capítulo específico, el equipo avatar se porta como anarquistas de principios del siglo XX y destruye una fábrica para beneficiar a un pueblo. Mensaje ecologista/ambientalista mezclado con cuestiones sobre el rol del estado frente a su población, aunque debido a la naturaleza de la fábrica, no surge un proletariado propiamente, y solo queda el empobrecimiento de las poblaciones que esta genera.
Si bien el Reino Tierra y las Tribus Agua pueden contar como sociedades preindustriales, el hecho del control especial de los elementos pone a ambos en condiciones de alcanzar niveles de desarrollo acordes con esas habilidades.
Además, está el peculiar modo de gobierno de la ciudad de Ba Sing Se, una dictadura monstruosa al puro estilo de todas las dictaduras monstruosas que han habido, cosa que espanta al avatar por contradecir con los ideales de igualdad que los monjes le han enseñado y que los muros internos de la ciudad aplastan. Directamente, los episodios dedicados a Ba Sing Se son una crítica a las dictaduras totalitaristas y una defensa de la necesidad vital que consiste la libertad.
Además, está el peculiar modo de gobierno de la ciudad de Ba Sing Se, una dictadura monstruosa al puro estilo de todas las dictaduras monstruosas que han habido, cosa que espanta al avatar por contradecir con los ideales de igualdad que los monjes le han enseñado y que los muros internos de la ciudad aplastan. Directamente, los episodios dedicados a Ba Sing Se son una crítica a las dictaduras totalitaristas y una defensa de la necesidad vital que consiste la libertad.
Y por último, y para hacer honor al título de la entrada, la situación de la ciudad de Yu Dao que aparece perfilada en el cómic. La situación de colonia antigua ha dado tiempo de que las culturas involucradas se amalgamasen hasta un cierto punto, tal como en las colonias del mundo real y las de Latinoamérica en particular, pero la situación externa a la ciudad fuerza conflictos que, debido a la narración, ponen a la gente de la resistencia a la descolonización como quienes tienen la razón. Katara se encarga de señalar lo dañino de la segregación que defienden quienes quieren repatriar a los colonos.
Todos los puntos del dilema quedan expuestos y todas las partes tienen algo de razón frente a la cuestión de las colonias más antiguas, y si bien todo lo que he escrito acá ha pasado, obviamente, por mi filtro de realidad, lo que más me ha llamado la atención es que la serie fue planeada originalmente para niños entre seis y once años y aún así mostrase dilemas grandes que pueden explorarse más críticamente, incluso con cierta controversia. No sé cuales habrán sido las intenciones de los creadores al incluir los elementos que he señalado, pero estoy segura de que el éxito de la serie descansa en ellos.
Todos los puntos del dilema quedan expuestos y todas las partes tienen algo de razón frente a la cuestión de las colonias más antiguas, y si bien todo lo que he escrito acá ha pasado, obviamente, por mi filtro de realidad, lo que más me ha llamado la atención es que la serie fue planeada originalmente para niños entre seis y once años y aún así mostrase dilemas grandes que pueden explorarse más críticamente, incluso con cierta controversia. No sé cuales habrán sido las intenciones de los creadores al incluir los elementos que he señalado, pero estoy segura de que el éxito de la serie descansa en ellos.
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